Jugar nunca es suficiente

Todos llevamos dentro un entrenador nacional.

Pues sí, es una frase muy utilizada pero cierta. El que más y el que menos ha intentado imponer sus ideas en las conversaciones de bar y como en este país uno de los temas recurrentes es el fútbol fácilmente nos podemos etiquetar como entrenadores nacionales.

Pero claro, nosotros somos ese extraño grupo, que aunque mayoritariamente nos pueda gustar el fútbol (en cierto modo no deja de ser un juego con componente estratégico) seguramente no nos puedan encasillar dentro del ciudadano medio, en cuanto a nuestras aficiones se refiere.

Pero el entrenador sigue ahí… está en tu interior… ¡reconócelo!

Llevado a los juegos de mesa, cuando nos encontramos por primera vez con un juego ya estás buscando esa mecánica que no funciona, o que no está bien tematizada. Nuestra primera crítica suele ser algo así como: “es que esto me chirría, ¿lo estaremos jugando bien?”. El crítico que llevamos dentro salta a la palestra, ¿pensamos en las consecuencias? No, claro que no. Simplemente nos gusta decir que Villa es el 7 de España, mientras tengas enfrente otro entrenador nacional con Raúl con el 7 tatuado a la espalda, con el que discutir.

Pero los “jugones” tenemos algo más, algo dentro de nosotros, una especie de gusto por la creación. La mayoría empezamos modificando El Monolopy con pequeñas reglas caseras y nos gusta, casi nos gusta más inventar nuevas reglas que finalmente aplicar dichas reglas caseras. ¡Umm! Pero ya no jugamos al Monopoly con nuestros primos y hermanos, ahora jugamos a Eurogames a través de Internet o en eventos que están a 600 kilómetros de tu casa. Juegas con gente que no conoces y con la que posiblemente no vuelvas a jugar, aquí tus creaciones no valen. Cada juego debe tener unas reglas claras, uniformes, concisas, invariables para que puedas jugar con cualquiera y en cualquier sitio. ¿Qué haces con tu afán creativo?

Entonces llega lo inevitable, tienes que diseñar tu propio juego, “¡Sí! ¡Adelante! ¡Soy el genio de los juegos de mesa! ¡Voy a crear el juego de mesa definitivo!”… y es que en realidad lo necesitas, porque jugar nunca es suficiente.

 

By Sétropo, papá jugón

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